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Medicina Articulo_Principal_pastilla

Published on septiembre 4th, 2013 | by XTX-enlaces

¡YA CASI! “VIAGRA” PARA ELLAS EN DOS AÑOS

JOHANNA MORILLO – 

LAS MEJORES COSAS DE LA VIDA VIENEN EN EMPAQUES PEQUEÑOS. Y SI TODO SALE DE ACUERDO AL PLAN, PARA 2016 LAS MUJERES DISPONDREMOS DE UNA DOSIS DE LIBIDO INSTANTÁNEA EN FORMA DE PASTILLA.´LYBRIDO` ES EL NOMBRE TENTATIVO DE ESTE ELIXIR PARA EL DISFRUTE SEXUAL, EL CUAL PRONTAMENTE PODRÍA ESTAR A LA VUELTA DE LA ESQUINA, O AL MENOS EN TU FARMACIA MÁS CERCANA

Desde la aparición en el año 1998 del compuesto llamado sildanefil, alias ´Viagra`, la industria farmacéutica se encuentra en deuda con el género femenino por no haber podido hallar un equivalente—que seguramente será rosado—al mágico descubrimiento. Cabe destacar que la aparición de la pastillita azul no fue sino un afortunado incidente; y no porque no se estuvieran dirigiendo suficientes esfuerzos y cuantiosos recursos a investigaciones para revertir la disfunción eréctil, sino porque la fórmula vasodilatadora que conocemos como exitosa fue el efecto secundario, no previsto, de un tratamiento para la hipertensión arterial y la angina de pecho, que poco hizo por la angina pero que resultó en erección. No obstante, incluso mucho antes de eso, uno de los grandes misterios de la sexualidad—y por qué no de la humanidad—ha sido el deseo sexual de ellas, innegablemente mucho más complejo que el de ellos. Dónde reside, cómo activarlo… Y la interrogante que retumba en las habitaciones y laboratorios por igual ¿qué es lo que ellas quieren?

Puede que pasemos un tiempo sin tener una respuesta única, pero al menos en 1979 la terapista sexual Helen Kaplan logró identificar, con éxito, algunos de los factores por los cuales ellas ‘no’ quieren. En su libro ‘Trastornos del deseo sexual’, Kaplan plantea el concepto trifásico de la sexualidad humana, basado en señalar las tres etapas que la componen, que aunque conectadas no deben confundirse, siendo estas el deseo, la excitación y el orgasmo. La tesis de Kaplan concluye que a diferencia de las disfunciones relacionadas con las otras dos fases, como problemas para lubricar o alcanzar el clímax y la falta de ganas suele responder a factores psicológicos como fallas en la comunicación, falta de afecto, conflictos de poder y poco tiempo, entre otros. De acuerdo con esto, y según lo que nos explica el médico psiquiatra y sexólogo Rubén Hernández Serrano, la dificultad puede tener un origen biológico, debido a la carga hormonal o por causas orgánicas como algunas enfermedades (diabetes, hipertensión, endometriosis), pero más comúnmente se relaciona con miedos, fobias, traumas, represiones o depresiones. Por tanto, no es apresurado afirmar que el interés perdido se encuentra en la cabeza.

El trastorno más frecuente es el de deseo sexual hipoactivo (DSH), el cual se hace más evidente en el sexo femenino y Hernández lo define como “la incapacidad que se presenta de manera persistente para lograr fantasías o acciones que conduzcan al deseo de involucrarse en actividades sexuales, cualesquiera que estas sean.” Así y sin razón aparente, la persona se negará a comenzar o responder cualquier tipo de avance, evadiendo en lo posible tener un encuentro satisfactorio. Dicha afección, nos explica, puede ser primaria, donde nunca se ha sentido interés, o secundaria que es cuando se tuvo, pero se perdió. En Venezuela, según las cifras facilitadas por el especialista, el DSH se encuentra presente en más del 50% de las mujeres. “Las estadísticas de la Unidad de terapia y educación sexual (UTES), en un estudio realizado entre 1990 y 2006, lo ubica en segundo lugar, precedido de discordia marital, como primera causa de trastorno sexual en la mujer venezolana.” A ellas, las que se van a la cama temprano o que apelan al trillado dolor de cabeza, se dirigen los ensayos para intentar despertar la química cerebral de la pasión. Cabe preguntarse si la chispa que se apaga por factores externos—tales como el cansancio, el estrés, el miedo a la intimidad o el desgaste en la pareja—podrá encenderse de nuevo con solo tomarnos una capsulita, jarabe o cualquier otro brebaje.

DESEO COMPRIMIDO

El doctor e investigador holandés Adriaan Tuiten cree que, en efecto, es posible. El galeno es el responsable de ´Lybrido`, el medicamento que por el momento ha triunfado donde sus predecesores han fracasado. Como fue el caso de ‘Intrinsa’, unos parches de testosterona pensados para incrementar la dosis de la hormona responsable del apetito sexual, cuyas cantidades varían en hombres y mujeres —porque la naturaleza así lo quiso—, y que sólo funcionó en las pacientes con problemas para producirla naturalmente, porque de lo contrario pueden aparecer efectos secundarios muy poco deseables, como agresividad, crecimiento del vello, insomnio o aumento de peso; o la ‘Tefina’ también conocida como PT-141, un novedoso inhalador nasal que prometía intensificar la avidez al usarlo unas horas antes del acto, aumentando el flujo sanguíneo en el clítoris y produciendo una suerte de cosquilleo o calor genital, como perfecto preámbulo para un clímax que no llegaba. Tuiten comprendió que al contrario de sus congéneres, en este escenario quien mandaba era el cerebro y no las partes. Por tanto su píldora debía enfocarse en actuar a nivel neuronal.

Con ese objetivo en mente, Tuiten ideó dos versiones de la droga y que de aprobarse se esperan en el mercado para el 2016. Ambas comparten la premisa de elevar temporalmente los niveles de dopamina, un neurotransmisor relacionado con el bienestar, para mejorar la excitación. ‘Lybrido’, en singular, se basa en una cobertura de testosterona con sabor a menta y un compuesto que provoca la vasocongestión genital, en esencia muy similar al ‘Viagra’. Aminta Parra, psicóloga clínica y sexóloga, cree pertinente aclarar que así como el ‘Viagra’ ayuda con un problema hidráulico de la impotencia, no garantiza que el hombre reaccione ante cualquier estímulo, sino sólo ante aquel que sea de su agrado y lo mismo pasará con las mujeres. Sin embargo, la diferencia radicaría en que la erección puede alimentar las ganas en ellos, mientras que ellas son menos conscientes de la excitación genital, más que todo por una cuestión cultural y educacional. La idea del holandés es que este flujo extra de sangre, y la sensación que produce, magnifiquen el efecto de la testosterona en los centros de placer del cerebro, para poder conectar con los impulsos eróticos.

‘Lybridos’, en plural, combina la testosterona de sabor mentolado con una dosis de ´Buspirona`, ampliamente utilizada para los trastornos de ansiedad. La clave de este elemento está en que su uso diario puede aumentar los niveles de serotonina, vinculado con la sensación de felicidad, pero que al suspenderse o tomarse esporádicamente la suprime, dando paso a la dopamina. Podría parecer poco recomendable eliminar de golpe al neurotransmisor, pero es precisamente lo que se quiere. Para efectos del deseo, la serotonina es la responsable de llamar a la inhibición y a la calma, mientras que la dopamina es la encargada de llevar la lujuria e impulsividad a la fiesta. Está por verse si eso será suficiente para olvidar todas las preocupaciones y conflictos que las mujeres se llevan a la cama. De acuerdo con el informe preliminar publicado por el ‘Journal of Sexual Medicine’, el estudio doble ciego y aleatorio (donde algunos reciben la droga y otros placebos) arrojó que ´Lybrido` influyó positivamente en las ganas, pero también en la frecuencia y en la cantidad de orgasmos. Por el momento, las 210 mujeres sanas con trastorno de DSH y baja sensibilidad para las señales sexuales que participaron en el ensayo clínico de ‘Emotional Brain’, la compañía detrás del fármaco, aseguran entusiastas una y otra vez que ¡sí!

MONOTONÍA MATAPASIONES

Para Parra, la rutina es la consecuencia más negativa de la sexualidad entre las parejas. Esto explicaría por qué la mayoría de las mujeres que sufren la carencia son aquellas con pareja estable. De hecho, quienes participaron en el estudio de Tuiten estaban todas casadas, ante esto el científico aduce “que necesitaba descartar cualquier deseo que pudiera ser estimulado por la pura emoción de un nuevo amante.” Más que problemas de libido, podríamos entonces llamarlo aburrimiento. Esto descartaría la teoría de la psicología evolucionista que afirmaba que las mujeres, a diferencia de los hombres, están diseñadas genéticamente para la monogamia. De acuerdo con Marta Maena, una terapista sexual con doctorado en psicología clínica y reconocimiento mediático en los Estados Unidos, la complejidad emocional femenina se refleja también en la cama, ya que lo que las mujeres realmente quieren es saberse deseadas. Una vez pasada la fiebre del enamoramiento y al verse en una relación duradera, pierden la emoción de sentirse elegidas y conquistadas, llegando a pensar inclusive que sus parejas quieren tener relaciones con ellas sólo porque no tienen otra opción. Es por esto que para Hernández los avances farmacológicos son beneficiosos, siempre que se especifique su rol. “La pastillita sólo compra un porcentaje, pero el resto lo constituye la figura de la pareja.” finaliza.

ALERTA NINFO

Parra comenta que “antes se creía que el hombre podía responder sexualmente ante cualquier mujer sin comprometer la parte afectiva, mientras que nosotras no estábamos en la misma capacidad. Pero hoy en día los estereotipos sexuales han sido derrumbados por la ciencia, puesto que existe suficiente evidencia para afirmar que ambos tenemos la misma capacidad, si no se tiene ningún problema desde el punto de vista fisiológico, para responder.” Estos conocimientos más los avances del ‘Viagra’ femenino, han puesto a temblar los cimientos de las sociedades conservadores y de doble moral. Muchos temen que el fármaco contribuya a una “epidemia ninfomaníaca”. Y eso dice mucho sobre la reticencia a explorar la, nunca bien ponderada, sexualidad femenina, siempre relegada al plano de la procreación. Esto se debe, en parte, a teorías que justifican la desigualdad, alegando que el deseo masculino es mayor porque el espermatozoide se produce con más facilidad y menos esfuerzo, para facilitar que el hombre disemine su semilla de flor en flor, garantizando así la supervivencia de la especie; mientras que el deseo femenino es raro y escaso porque el óvulo, además de grande, viene en cantidades limitadas y es el deber de la mujer quedarse plantada en el mismo lugar. Para tranquilidad de muchos la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) no aprobará ningún químico que pueda tener ese efecto en la población.

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