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Medicina Articulo_Principal_marihuana

Published on julio 12th, 2013 | by Rommel Alberto Gonzalez Moreno

LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS: TABÚ, PREJUICIOS, PROS Y CONTRAS

LA POSIBILIDAD DE LEGALIZAR LOS ESTUPEFACIENTES O BUSCAR OTRAS ALTERNATIVAS DE LUCHA ABRIÓ EL DEBATE INTERNACIONAL DE UN TEMA QUE ES CONSIDERADO TABÚ. DURANTE 2012 VARIOS PAÍSES AVANZARON EN DIRECCIÓN DE LEGALIZAR ALGUNAS DE ESTAS SUSTANCIAS. CONOCE AQUÍ TODO SOBRE ELLO

POR:  REINA RODRÍGUEZ TAYLHARDAT

Originario de Asia Central, el cannabis se cultiva desde hace más de 10 mil años. Sus hojas y frutos son la marihuana, una droga que se fuma pura o mezclada y el hachís, más psicoactivo, es la resina secretada por la planta. El contenido de THC (Tetrahydrocannabinol, el químico activo del cannabis y una de las drogas alucinógenas más antiguas) en un “porro” puede variar entre dos a 10 mg; 50% se absorbe por inhalación y otro 25% se expulsa con el humo.

A pesar que su uso general es recreacional, el cannabis también posee ventajas terapéuticas comprobadas desde hace años que lo convierten en un tratamiento viable cuando otros medicamentos fallan. Es bien conocido en el mundo farmacéutico el efecto paliativo que los cannabinoides (componentes de la planta Cannabis Sativa, comúnmente conocida como marihuana) ejercen en pacientes con cáncer, como por ejemplo, la atenuación de las náuseas y los vómitos provocados por la quimioterapia, la estimulación del apetito o la disminución del dolor de los pacientes.

“La planta de la marihuana contiene más de 460 componentes activos, de los cuales más de 60 tienen la estructura carbono-21 típica de los canabinoides”, comentan al respecto los doctores Lester Grinspoon y James Bakalar, profesor adjunto de Psiquiatría y profesor de Derecho de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, respectivamente, ambos autores del libro “Marihuana, la medicina prohibida”. Según el informe del National Institute of Health (NIH) de los Estados Unidos, fumar marihuana permitiría disminuir la elevada presión del líquido del ojo que se produce en quienes padecen glaucoma. Este vegetal también ha demostrado ser capaz de disipar cierto dolor resistente a los analgésicos convencionales, característicos de aquellos que padecen esclerosis múltiple.

Reportes del NIH y de la British Medical Association sugieren que la conocida característica de la marihuana de despertar el apetito podría ayudar a los enfermos de SIDA que sufren una gran pérdida de peso, al colaborar en la difícil tarea de recuperar la masa muscular perdida. Además de estos efectos, un estudio realizado en 2009 por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) junto con investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) dirigido por los investigadores Guillermo Velasco y Manuel Guzmán, demostró el poder anticancerígeno que presentan algunos de los componentes principales de la planta de la marihuana.

Más concretamente, este estudio, publicado en la revista “Journal of Clinical Investigation”, puso de manifiesto que el principal componente activo de la marihuana, el THC, presenta efectos anticancerígenos sobre células tumorales de cáncer cerebral humano. Tanto es así que para cumplir con los tratamientos arriba mencionados, en Estados Unidos está a la venta Marinol, un medicamento que contiene una versión sintética del THC. Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas terapéuticas, esta planta todavía está entre la lista negra de la mayoría de los países del mundo, pues tanto su cultivo como su comercialización siguen siendo prohibidas.

EL OPIO MEDICINAL

Otro estupefaciente cuyo consumo sigue generando controversia en el mundo es el opio. Fue difundido antes de Cristo en Asia (China e India) por los árabes e introducido por primera vez en el continente Americano a mediados del siglo XVIII por los trabajadores chinos dedicados al tendido de líneas de ferrocarril (en San Francisco, Estados Unidos, en 1851) y convertido durante ese mismo siglo en importante mercancía para Portugal, Holanda, India, Gran Bretaña y China, toda vez que era frecuentemente utilizado como narcótico en las guerras: americanas, de Crimea y franco-prusiana.

Su empleo médico se remonta quizá al Antiguo Egipto donde muchos jeroglíficos evidencian el jugo que se extraía de estas cabezas (el opio) y cómo lo recomendaban como analgésico y calmante, tanto en pomadas como por vía oral y rectal. El empleo medicinal del opio y sus derivados se extendió tanto en Europa como en América. Debido a que posee más de 70 alcaloides y aproximadamente 25 componentes activos, permite que sus indicaciones medicinales y la de sus derivados sean múltiples, permitiendo que la industria farmacéutica elabore conocidos anestésicos, antiespasmódicos, antitusígenos, eutimizantes, ansiolíticos, hipnóticos, sedantes, tratamientos oncológicos (en la medicina paliativa mitigante del dolor fuerte en las afecciones principalmente cancerosas) y tratamientos de la disnea (sofocación).

¿LEGALIZACIÓN SÍ O NO?

Dicha discusión se ha generado desde distintos enfoques, en mucho de los cuales pesa un punto de vista religioso o moralista, inclusive para el uso medicinal de estas plantas. Del mismo modo, se han generado opiniones con escenarios extremos en caso de llevarse a cabo la legalización de las drogas en los países en donde se ha planteado esa posibilidad, tales como: “el acceso sería tan fácil que aumentaría el consumo” o “no estamos preparados para manejar esto como una enfermedad” o algunos opuestos como “se acabaría la violencia generada por los carteles y la guerrilla”.

Una de las experiencias internacionales en esta materia sería el caso de Holanda, país en el cual desde los años 70 se implementó una política tolerante hacia el consumo del cannabis y actualmente discute la posibilidad de permitir el consumo de otras sustancias como la cocaína y el éxtasis. Al comenzar a tratar el tema de la legalización habría que pensar, en primer lugar, qué parte de la cadena de producción-consumo se regularía y, posteriormente, cómo se llevaría a cabo esta regulación, puesto que cada una de las fases, producción, transporte, comercio, suministro o consumo, encierran en sí mismas una serie de complicaciones y repercusiones que deberán de contemplarse.

También valdría la pena preguntarse para qué se llevaría a cabo la legalización de las drogas y cuáles son los objetivos que se perseguiría con ello, además de pensar en cuáles drogas se legalizarían. La toma de estas decisiones nos dará efectos distintos, tanto positivos como negativos; por ejemplo, si se legaliza el consumo y la venta, habría que estimar si el nivel de consumo aumentaría y si las ganancias fiscales de su regulación serían importantes para la economía de los países como ha sucedido en algunos casos, por ejemplo Holanda; o si los efectos nocivos de la droga, en caso de ser marihuana, por ejemplo, son verdaderamente devastadores para la salud como lo ha manejado la opinión pública.

EN LOS ESTADOS UNIDOS YA ES UN HECHO

En noviembre de 2012, los estados Colorado y Washington de Estados Unidos se convirtieron en las primeras jurisdicciones políticas del mundo que aprueban medidas para regular la marihuana de la misma forma como se regula el alcohol. Medidas para la legalización y control del uso recreativo de la marihuana fueron aprobadas en esos dos estados, mientras que Massachusetts solo aprobó su consumo para fines médicos y Arkansas rechazó una medida similar, pero por su parte el estado Montana aprobó regular aún más el uso terapéutico de la marihuana y en Oregon también se busca legalizar la posesión ilimitada para fines recreativos.

Con las iniciativas aprobadas en los estados Colorado y Washington, la tenencia para consumo personal de hasta 28,5 gramos de marihuana sería legal para los mayores de 21 años. Algunas propuestas permitirían además que el cannabis sea vendido legalmente, y que pague impuestos en tiendas con licencia estatal, en un sistema inspirado en el régimen que muchos estados tienen para la venta de alcohol. Sin embargo, y aunque las medidas demorarán cerca de un año en implementarse y resta por saber si serán bloqueadas desde Washington -el Departamento de Justicia podría emprender una batalla legal, dado que la marihuana está prohibida a nivel federal-, ya importantes medios de la región afirman que la decisión pone al país en una “situación paradójica”.

Por un lado los opositores temen que el cannabis atraiga a los menores de edad y que se convierta en un atractivo turístico, otros consideran que los carteles podrían vender legalmente la hierba que antes vendían de forma ilegal y también están los defensores que afirman que si las iniciativas son implementadas adecuadamente, se reducirán los beneficios de las organizaciones criminales en países reconocidos como exportadores de cannabis como Méjico, y que no solo bajarían los precios del producto, sino que típicamente la calidad de la marihuana producida bajo estrictos controles de calidad sería mucho mejor a la cultivada ilegalmente.

EL DILEMA DE LEGALIZAR LAS DROGAS

La descriminalización es para muchos la mejor opción, ya que es el punto de encuentro entre dos tesis antagónicas –prohibicionismo y legalización. Con la despenalización, los consumidores ya no son vistos como delincuentes, sino que pasan a ser un tema de salud pública, vistos como pacientes que necesitan tratamiento. Estas políticas se basan en la prevención y/o rehabilitación de los adictos y permite al Estado concentrar esfuerzos en la represión de los productores y vendedores.

Además, si bien es cierto que el mercado ilícito de las drogas ha potenciado en los años recientes el crecimiento de otros delitos, ya que el enorme poder económico y corruptor de los cárteles les ha permitido expandirse hacia terrenos como secuestro, extorsión, robo de carros, tráfico de personas, administración de giros negros, etcétera, la legalización permitiría ir minando las bases financieras tan poderosas que nutren a la criminalidad organizada, ya que al ser sustancias lícitas, bajarían de precio y, a la vez, se integrarían, mediante una regulación adecuada, a la economía formal del país.

Sin embargo, muchos expertos afirman que antes de siquiera comenzar a discutir este tema, es necesario un proceso gradual en el cual se abra un debate sano sobre la legalización de la droga, luego se haga conjuntamente una regulación del mercado y una campaña educativa masiva.

 


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